| En el marco de la Primera Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático el presidente de Bolivia Evo Morales intentó explayarse sobre las ventajas de una alimentación tradicional. En ese marco, se salió de libreto y dijo: "El pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas. Por eso, cuando los hombres comen esos pollos, tienen desviaciones en su ser como hombres."
Y como si fuera poco, Morales agregó que el consumo de este tipo de carnes con hormonas provoca el aumento “prematuro del busto de las chicas” y llevará al mundo en 50 años a estar poblado por seres indefectiblemente clavos.
Schang, decano de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Católica Argentina y especialista en nutrición avícola, recalcó que hay "una leyenda negra" acerca de cambios sexuales por consumo de pollos que se remonta a los años 50 del siglo XX y está muy arraigada popularmente, aunque no tiene fundamentos científicos.
Una etiología de la homosexualidad centrada en el consumo de pollo hormonizado demuestra, una vez más, la profunda desinformación que aún existe entre muchos líderes de izquierda de la región sobre la agenda de la Diversidad Sexual, y la reproducción acrítica de una cultura discriminatoria que debería ser combatida sin tregua, primero que nada, desde un gobierno que se ha comprometido con los derechos humanos de todos/as.
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